Filosofía que ilumina la vida

54387345         Me han pedido que preparara una breve introducción para el volumen conmemorativo de los cincuenta años de Anuario Filosófico. Lo he hecho encantado, pero no me he limitado a hacer el elogio —bien merecido— de esta excelente revista académica, sino que además me he aventurado a añadir que los tiempos venideros requieren que los filósofos salgan del gélido encierro de los departamentos universitarios y las publicaciones superespecializadas para atender a las demandas de la sociedad que espera nuestra ayuda para encontrar soluciones a los acuciantes problemas que la afligen.

         Copio lo que escribía para esa presentación, haciéndome eco de lo que vengo repitiendo desde hace años de muy diversas maneras:

kant_foto         “En la mejor estirpe socrática, para ser filósofo y hacer filosofía en el siglo XXI es indispensable empeñarse en articular unitariamente pensamiento y vida y en aprender a compartirlo con los demás. En nuestra vida como filósofos —y para muchos también como profesores de filosofía—, tenemos que tratar de integrar en un único campo de actividad aquellos dos conceptos kantianos de la filosofía, como Schulbegriff (filosofía académica) y Weltbegriff (filosofía vital o mundana). Aprendí de Hilary Putnam que una filosofía viva —al igual que un campo magnético— se alimenta precisamente de la tensión entre esos dos polos: hay que prestar atención, por un lado, a la erudición, a la publicación de trabajos en revistas altamente especializadas como Anuario; pero, por otro, hemos de escuchar también los gritos —muchas veces silenciosos— de la humanidad y tratar de ayudar a nuestros congéneres con soluciones inteligentes, participando personalmente en los debates actuales. Por supuesto, hay una tensión entre ambos polos, pero esta tensión es la que hace que salte la chispa que enciende y da luz y calor. En este sentido, las transformaciones tecnológicas que de modo tan importante están afectando a las publicaciones académicas permiten aventurar un futuro en el que será posible llegar con más facilidad a un público todavía mucho más amplio”.

fig_jesus_prieto_sebbm           En los últimos años en el ámbito de la medicina se encarece la importancia de la investigación médica traslacional, esto es, una investigación cuyos resultados se apliquen de forma inmediata a la mejora efectiva de los tratamientos médicos, ya que hay dudas bastante fundadas acerca de si buena parte de las enormes inversiones que se han hecho en investigación en muchas áreas han sido realmente eficaces para conseguir resultados terapéuticos. Algo parecido podríamos decir con motivo en el caso de mucha filosofía académica, aunque por supuesto las inversiones económicas han sido muchísimo menores.

      Me parece a mí que la superespecialización erudita de la filosofía en el siglo pasado en muchos casos la ha desvitalizado, ha matado la inquietud por descubrir la verdad, por comprender mejor, aguijón de la búsqueda. La profesionalización de la filosofía, como la de cualquier otro saber, encierra el peligro de su trivialización en enredos gremiales, quizás a fin de cuentas irrelevantes. Basta con asomarse a cualquiera de las mejores revistas de filosofía para comprobar que la mayor parte de sus artículos solo resultan realmente comprensibles a sus propios autores y a aquellos expertos que llevan ya años trabajando en la problemática concreta que en cada caso se aborde.

tenured         Merece la pena volver a recuperar a Sócrates, el primero de los filósofos, que azuzaba a la sociedad ateniense como el tábano al jumento para que no se amodorre. Hace unos pocos días, Adam Briggle y Robert Frodeman, autores del libro Socrates Tenured: The Institutions of 21st Century Philosophy, insistían en esto en un artículo titulado (en inglés) precisamente Por qué la política necesita filósofos tanto como ciencia publicado en The Guardian. Todos advertimos el descarrío general de la gestión política en buena parte de los países democráticos por un cúmulo de causas diversas, algunas internas (corrupción, organización electoral obsoleta, falta de líderes honrados, sectarismo partidista, crisis económica, paro, etc.) y otras externas (presión migratoria, globalización del mercado, terrorismo, etc.). Pero quizá lo más inquietante sea la dificultad que se advierte por doquier para acometer esas reformas, sea en los Estados Unidos o en España, sobre todo por la resistencia de la organización política y de las élites económicas a cualquier cambio que pudiera modificar su ventajosa situación actual.

      La gestión pública en una sociedad democrática requiere científicos y filósofos para poder afinar las preguntas y perfilar entre todos las respuestas acertadas. La aportación más crucial de unos y otros es “la propagación de una clara mentalidad: el compromiso para explicar los propios valores y para escuchar los valores de los demás. Esto requerirá que los filósofos —concluyen Briggle y Frodeman— abandonen sus preciadas pretensiones de expertos y se impliquen en la humilde colaboración con otros. Sobre todo, necesitan dejar de hablar solamente entre ellos. […] Todos estamos llamados a filosofar. Por tanto, encontremos modos para hacerlo mejor y en sedes públicas abiertas a todos”.

 amazing-lighthouse-landscape-photography-34        La verdadera filosofía es un saber abierto a la humanidad, a las necesidades de los seres humanos que anhelan encontrar soluciones razonables a los problemas y, sobre todo, aspiran a forjar un horizonte que llene de sentido sus vidas, tanto individual como socialmente. La filosofía es siempre teoría que ilumina la vida, luz que posibilita el caminar con paso quizá titubeante hacia la salida de la caverna. Pienso que, en medio de la algarabía comunicativa contemporánea a veces tan ensordecedora, la filosofía puede aportar una cierta claridad en las polémicas y puede ayudar a lograr una mayor paz social mediante la identificación de soluciones eficaces para los problemas más graves, contando siempre con una razonable distribución de las cargas compartidas. No tienen los filósofos las soluciones, pero por así decir están profesionalmente preparados para un diálogo respetuoso, capaz de sacar lo mejor de todos los pareceres que conforman el legítimo y fecundo pluralismo de nuestra sociedad.

dewey         La intuición central de John Dewey, el filósofo de la democracia, es que las cuestiones éticas y sociales no han de quedar sustraídas a la razón humana para ser transferidas a instancias religiosas o a otras autoridades. Tampoco pueden ser resueltas simplemente por votación popular. La aplicación de la inteligencia a los problemas morales y sociales es en sí misma una obligación moral. La misma razón humana que con tan notable éxito se ha aplicado a la tecnología se ha de aplicar también a arrojar luz sobre la mejor manera de organizar la convivencia social.

         Pienso que quienes nos dedicamos a la filosofía podemos tener un papel decisivo en esa tarea si con humildad aprendemos a escuchar a los demás y tratamos de aportar lo mejor de nuestra milenaria conversaciópuzzle-1705364_960_720n. Para ayudar a afrontar los graves problemas de la sociedad actual hacen falta filósofos comprometidos con la vida. Por eso, no queremos una filosofía encerrada en las revistas de alta especialización, sino una filosofía que ilumine la vida, llenándola de luz y de calor, capacitándonos para la escucha atenta de los demás y el diálogo cordial con todos.

Día Mundial de la Filosofía, 17 de noviembre 2016.

Agradezco las ilustraciones de Jacin Luna y las correcciones de Fernando Batista, Gloria Balderas, Rafael Tomás Caldera, María Rosa Espot, Teresa Esteban, José Luis Gil de Pareja, Ángel López-Amo y Marta Pereda.

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15 respuestas a Filosofía que ilumina la vida

  1. Jaime Despree dijo:

    No sé muy bien cómo explicar la impresión que me ha causado tu artículo. Solo puedo darte las gracias, pues es la primera vez que leo algo sobre filosofía con sentido común.

  2. María Dolores Nicolás Muñoz dijo:

    Después de leer su post, me han venido a la mente con fuerza dos ideas:

    — Mi hijo mayor, que vive y estudia en Pamplona, está desarrollando un trabajo-proyecto en su Facultad de Comunicación junto con un grupo de compañeros, al que han titulado “Ágora política”. Pues, no sé si será porque lo tengo muy presente, pero me da la sensación de que es preciso rescatar un ágora, traer un espacio común a nuestros días (que puede ser también un espacio común virtual) donde la filosofía y la problemática cotidiana convivan, porque la filosofía, como Vd. bien señala, ha de ser un saber abierto a la humanidad, yo diría que hasta a la cotidianidad porque… verdaderamente nuestros tiempos la necesitan. Si se hablara y se predicara más con el ejemplo personal, acerca de ética, de moral, de virtudes… posiblemente asistiríamos a menos sucesos bochornosos en los boletines de noticias. No puede ir, pues, la filosofía por un lado, por un plano superior despegado de la tierra, sino que ha de ir en “vuelo rasante”, ha de ser un bien común: común por ser accesible a todos, y común porque sea muy tangible, muy de la vida diaria. La filosofía, ese amor por la sabiduría, es herramienta crucial para dar respuesta a los problemas de nuestro mundo, a esos que nos afectan a muchos o a todos, pero que parece que no son tema de agenda (usando argot periodístico) de nadie. Quizás el drama de esas personas como nosotros, que se juegan la vida en un viaje agónico a través del mar, sería, cuando menos, paliado, si quienes pueden hacer algo por evitarlo, lo hicieran sin importar los términos de rentabilidad que implique la solución. Esto, por decir algo.

    —Y, además de ese espacio común por rescatar, creo que sería bueno que cualquiera de nosotros no esperemos sentados a que los filósofos vengan a dar solución a esos “gritos de la humanidad”: quizá es preciso llamarlos y espolearlos (algo así como el tábano al jumento) y que sean conscientes de que necesitamos que discurran no sobre cuestiones etéreas, sino sobre los problemas a pie de obra por los que clama la humanidad. Y si queremos que alguien haga algo por nosotros, quizás habría que hacérselo saber. Es bien cierto que el bagaje de la sabiduría, del conocimiento, de la ciencia, que un filósofo tiene es un bien para el hombre; y su papel es rigurosamente necesario, porque nadie da de lo que no tiene, pero el filósofo tiene mucho y todo que aportar al ser humano: de nada sirve la filosofía si se queda enclaustrada en las páginas de un libro, como el arpa de Bécquer “esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas”. La filosofía está para comunicarla, para hacerla saber vivo en las manos del hombre, soluciones a los pequeños y grandes problemas.

  3. Querida María Dolores,

    Me encanta tu experto comentario. Estamos del todo de acuerdo. Ahora hay que pasar a la práctica. Afectuosamente,

    Jaime

  4. Muchas gracias Jaime, mutatis mutandis, me lo aplico al ámbito de los filólogos, sobre todo cuando damos clase a alumnos de Periodismo, Publicidad, Escritura creativa… Para nosotros es esa tensión de situar los dos polos del arco entre la contemplación y la aplicación; y cuando los alumnos perciben en nosotros esa tensión, veo que ellos a su vez se ponen en tensión, buena, replicando la nuestra: se ven llevando el conocimiento a la vida compartida. O parafraseando a Eliot, haciendo de la información conocimiento, y del conocimiento sabiduría.
    Un abrazo
    JM

    • Despree dijo:

      Siempre hecho de menos en los comentarios sobre filosofía el concepto “entendimiento” porque siempre utilizamos “conocimiento”. A través de la filosofía no se adquieren conocimientos de las cosas , sino el entendimiento de las causas.

      • Hola Despree, gracias por el comentario. Veo la tradición en la que hablas, y la comparto también. Eliot pondría el entendimiento entre ese conocimiento y la sabiduría. Pero la filosofía también es “comprensión”, aquí soy muy ricoeuriano, y esta es otra tradición que vale la pena traer a colación.

  5. Hola Jaime.

    Buena tarde,

    Además de ser muy valiosa, tu entrada es muy oportuna.

    Cuando tengas tiempo, considera por favor si tú o algunos de tus estudiantes, ex-alumnos o relacionados quieren colaborar en este experimento de pensamiento https://twitter.com/gmh_upsa/status/806866898558259201 para dotar de pensamiento sólido al #15M que ahora le queda muy poca emoción como anticipó Bauman.

    ¡Saludos!

    José Antonio.

  6. Pingback: Filosofía que ilumina la vida | Artículos del Club Sénior

  7. Despree dijo:

    Sí, lo he leído, pero no acabo de entenderlo, un saludo

    • Alguien hizo este comentario en respuesta a varios mensajes directos en Twitter. “Queridos amigos/as. La verdad es que por estos lares se respira ambiente de guerra, jajaja, ¡vaya tela!, yo os echaré un cable siempre y cuando no haya ni política ni religión de por medio.

      Excelente mensaje. Quiero aprovechar tu respuesta para darla a conocer a otros junto a tu mensaje como si fuera una entrevista.

      ¿Será política de lo que escribo (a favor de un partido) o de la arquitecturía (no arquitectura) de sistema global a favor de la gente que sufre una creciente desigualdad?

      ¿Está la gente contenta con gobiernos de países independientes que ha degenerado en una pésima redistribución de la riqueza sin suficiente creación de la misma?

      ¿Dejará la independencia qué mueve a la separación como la del Reino Unido y la de Cataluña ser detenida con la interdependencia?

      ¿Pueden los políticos resolver el problema cuando no se trata de un cambio de gobierno de un país independiente de un plazo de pocos años en vez de un cambio muy complejo de civilización hacia un mundo (no un país) de países interdependientes con un precedente de como 500 años como resultado de una revolución de la información para crear suficiente riqueza que se pueda redistribuir?

  8. Isabel dijo:

    Algo que necesitamos todos es que nos enseñen a pensar. Yo soy muy “pensona” (me voy a consentir este neologismo), pero como no soy filósofa muchas veces me pierdo.

    Sí que he descubierto que, mientras yo recibí un pensamiento más bien racional y lógico, hay pensadores que advierten en la realidad esas paradojas que percibía Chesterton y al que me ha costado muchísimo empezar a entender, pero —gracias a que me deslumbraba— sentí ganas de ver lo que él veía.

    Y también veo la necesidad de contemplar, de mirar la realidad y extasiarnos con ella. Porque un pensamiento que se va de la realidad y no vuelve a ella se pierde. No sé si me explico. Porque ¿cómo vamos a entender si no a los filósofos, aunque ellos bajen a nuestro nivel?

  9. Pingback: Filosofía que ilumina la vida – Espacio de Arpon Files

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