La vida nómada

Cuando era pequeño mi hermana me pasó el cuento Zapatos de fuego y sandalias de viento. Las ilustraciones eran fantásticas. Trata de un zapatero que sale a dar una vuelta (al mundo o a su país) con su único hijo y que, a raíz de las conversaciones que tiene con él, le sandaliascuenta historietas. Algunas muy bonitas y otras muy tristes, como la del niño al que se le concedió que todos los días fueran su cumpleaños y acabó aburrido, o aquel otro que terminó con una barba larguísima con cinco años porque tenía todo lo que quería de forma irreversible. A mis 24 años este cuento me viene a la cabeza porque da una forma bonita a lo que veo que será mi vida: pobreza, camino e historias.

Pobreza. Hace dos veranos leí en los Diarios de Léon Bloy: “La pobreza es relativa: privación de lo superfluo. La miseria es lo absoluto: privación de lo necesario”. Desde entonces el reto está en ser pobre, pero nunca miserable. Haber estudiado filosofía y periodismo me asegura ir raspado a todas partes. Bien. Por otra parte, no tener dinero de sobra es la mejor forma de renunciar al consumismo que asfixia, que sí trae pobreza extrema y llena la existencia de miseria. Merece la pena sorprenderse con Pasolini:  “Parece increíble que nuestra vida pueda estar tan vacía de PPPvida y tan llena de la inanimada voluntad de estarlo”.

Camino. En el último año de universidad, mi amiga Isabel Grábalos me leyó las manos en el  Edificio Central. De todo lo que me dijo se me quedó un comentario: “Te asentarás a los 60 años”. Fue un respiro saberlo, pero también sonó a maldición gitana. El momento político y económico que atraviesa Europa hace inevitable plantearse la propia vida de forma nómada: no hay ninguna seguridad institucional y todos los jóvenes estamos heridos de incertidumbre. Todos sabemos que hoy estamos aquí, pero que mañana Dios dirá, si no el jefe. Seguramente ver más allá de esta incertidumbre sea nuestro sello generacional y defina nuestro carácter. Porque a pesar de ella, seguimos adelante “contando la arena“.

Historias. Esta es la una de las pocas riquezas del que camina conUlises los bolsillos vacíos: el arte. El arte al alcance de cualquier mano, de cualquier boca. Todos hemos vivido momentos que no pueden perderse en el tiempo “como lágrimas en la lluvia“. Llega Ulises , el “rico en ardides”, a la tierra de los feacios. Lo primero es bañarle y darle de comer. Después llegan las historias: ¿qué te ha ocurrido?, ¿cómo has llegado hasta aquí?, ¿a qué personas vistes en tu viaje? El arte, además, es una de las pocas formas de hablar sobre personas sin hacerles violencia. El arte es una de las pocas armas anarquistas. Como la filosofía. Los dos se dirigen a las personas, y evitan el peligro al que se refiere Machado. “El que no habla a un hombre, no habla al hombre; el que no habla al hombre, no habla a nadie”.

Roma, 29 de enero, 2014

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5 respuestas a La vida nómada

  1. GRACIELA JATIB dijo:

    Me encantó porque me introdujo en el alucinante mundo que es la mente de los niños, reafirmando la idea de que la ciencia tiene una muy pobre interpretación de la realidad. Lo que falta por saber hay que extraerlo de las otras áreas de la vida como, por ejemplo, el arte y la magia de los niños como fuente de reflexión filosófica.

    Simplemente, me encantó. Me voy a leer el cuento, ¡no lo conocía!

  2. philipmuller dijo:

    Querida Graciela,

    ¡Muchas gracias! Me alegra que la entrada te haya animado a leer el cuento.

    Supongo que los cuentos que uno lee de niño le dejan imágenes vivas grabadas para siempre en la memoria, en las que además se respira el paraíso de la infancia. Nunca está de más recordar que la última transformación del espíritu que menciona Nietzsche es la del niño, “un santo decir decir sí”.

    Tal vez puede gustarte otro fragmento que leí hace poco a Hugo Ball: “Todos los sueños de la infancia son desinteresados y sirven al bienestar y liberación de la humanidad. Todos los hombres en conjunto nacen como reyes y libertadores. Pero sólo la minoría es capaz de mantenerse firme o, cuando ya se ha perdido, de volver a encontrarse. Quien quiera liberar la vida, ha de liberar los sueños”.

    De nuevo, muchísimas gracias.

    P
    .

    • GRACIELA JATIB dijo:

      Simplemente hermoso lo que escribes. Gracias por dejar que fluya esto tan bello que, a veces, está encapsulado en páginas a las que pocos acuden. Bendita sea la niñez, su magia y los sueños que convoca. Recuerdo los versos de Miguel Hernández a su hijo: “Tu risa me hace libre, me pone alas, soledades me quita. Ríete niño… Es tu risa la espada más victoriosa…”. Atentamente.

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