Memoria de África

“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong”. Así comienza el libro de Isak Dinesen Out of Africa, que sería llevado al cine espléndidamente por Sydney Pollack con Meryl Streep y Robert Redford como protagonistas bajo el título en español de Memorias de África. La granja de Karen Blixen se encuentra situada a unos quince kilómetros al suroeste de Nairobi y pude visitarla anteayer acompañado de dos buenos amigos. La casa está convertida hoy en un museo cautivador para el lector de Dinesen, pues devuelve a la vida las imágenes del libro —y de la película— atesoradas en la memoria. De hecho, muchos de los muebles de época empleados en la filmación han quedado allí.

En particular, me gustó sentarme en la veranda donde al ponerse el sol ella solía descansar, mirando a las azules colinas de Ngong, no muy lejanas. A Karen Blixen —y a mí con ella— le impresionó de Kenia, sobre todo, el aire, abrasador al mediodía —está en el ecuador—, pero fresco, relajante y límpido tanto al amanecer como al caer la tarde. La salida del sol y el crepúsculo en Nairobi, con su brisa suave y sus sombras alargadas, me han parecido realmente maravillosos. Aunque quizá a los naturales del país les parezca que es así en toda la tierra, a mí me han llevado a pensar en el paraíso.

Me han cautivado también los rostros de los kenianos, hermosos, sonrientes, amables siempre: “Hakuna matata” dicen en swahili, esto es, “no hay problema”, aunque estén casi siempre al borde del caos. En especial me han impactado las muchedumbres que, a primera hora de la mañana y más bien elegantemente vestidas —me dicen que con ropa de segunda mano—, se dirigen andando afanosamente a sus lugares de trabajo por los arcenes de tierra de las maltrechas carreteras como si se tratara de la Quinta Avenida de Nueva York. Millares de kenianos emplean dos o tres horas cada día en esos desplazamientos a pie.

Apenas pude asomarme a Kibera donde viven hacinadas un millón de personas en míseras condiciones: se trata del slum más grande de África. Tuvo su origen a principios del siglo XX y no ha dejado de crecer desde entonces. Retumbaba en mi cabeza la afirmación aprendida de Juan Pablo II: “Los pobres son pobres, porque los ricos son ricos”. Y esto vale para los países y para las personas singulares. El experto Silvano Borruso —que lleva cincuenta años en Kenia y me acompañaba— me explicaba: “La pobreza es un arma política”. Ni a los ricos de aquí les interesa que los pobres dejen de ser pobres, ni a los países ricos de allá les interesa que este país y tantos otros dejen de ser pobres. Los políticos del país —añadía— no desean la educación y el progreso de su gente porque eso les restaría poder. Me resisto de todo corazón a creer que esto pueda ser verdad, aunque quizá por ello renuncié a los honorarios convenidos por mi docencia en la Strathmore University.

Cuenta Isak Dinesen que cada día al despertarse y aspirar el aire fresco de la mañana descubría que aquí era el lugar donde debía estar. En mi caso, al percibir tan graves necesidades en los ojos de tanta gente y comprobar a la vez su amable sonrisa a pesar de la injusticia en la que viven, me dije que no podía llevarme dinero de este país, que mis clases habían de ser mi mejor regalo a quienes me habían escuchado. Me parecía además una forma inmediata de apoyar a la Strathmore University que está volcada en la transformación de Kenia a través de la educación. Me aseguraba una experta en cooperación internacional que hacerlo público tiene una función pedagógica. A mí simplemente me pareció que era lo que debía hacer.

Nairobi, 21 de enero 2012

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5 respuestas a Memoria de África

  1. “….Retumbaba en mi cabeza la afirmación aprendida de Juan Pablo II: “Los pobres son pobres, porque los ricos son ricos”.

    http://www.institutoacton.com.ar/articulos/6artzanotti86.pdf

  2. Edison Tabra dijo:

    Absolutamente de acuerdo profesor Nubiola: el mismo sentimiento lo tuve recientemente en Nairobi y Mombasa. Muy noble su gesto por demas. Kuajeri

  3. Hermoso relato D. Jaime! Efectivamente los pobres son pobres porque los ricos son ricos…, pero con pequeñas acciones también podemos transformar el mundo de una persona… Dios bendiga su generosidad!!!

  4. Natalia Pérez dijo:

    Querido Profesor Nubiola,
    Tarde llego a leer su mensaje sobre Nairobi que me ha parecido bellísimo. Me hubiera gustado ir a su curso en Strathmore, lástima que no lo supe a tiempo. Sólo quiero añadir que en este país hermoso y paradisiaco (es verdad, en lo natural es así) también hay algo en el deambular de la gente, en sus idas y venidas, en sus sonrisas de dientes blanquísimos y sobre todo en sus ojos, que no es tan fácil vislumbrar en España…tienen ESPERANZA. Y es contagiosa.
    Un abrazo desde Nairobi.

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